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martes, mayo 17, 2011

Sir Calderón Churchill

Recuerdo aquellos felices días, que ni eran tan felices, pero comparados a los que vivimos actualmente... bueno, el caso es que érase en el sexenio de Ernesto Zedillo, casi al finalizar si mal no recuerdo, que se le ocurrió señalar algo contra unos "malosos" y el barullo de los medios (des)informativos de comunicación no se hizo esperar, le dijeron de todo menos bonito: que mal empleado ese lenguaje de "casa", que no correspondía para un presidente expresarse de esta manera en asuntos oficiales y etc. etc. etc.

Hace unos días Felipe Calderón, que funge como Presidente de México se aventó la frase del año: que "él iba a alzarse con la victoria como Sir Winston Churchill", haiga cosa y escribo haiga cosa, porque el mismo Calderón fue quien, después de ser declarado como Presidente Constitucional Electo en las elecciones más ruinosas de la historia de México, se aventó a decir que <<él había ganado, como dicen en su pueblo: "haiga sido como haiga sido">>, pues qué bien, pero que mal augurio fue para mí que quien había ganado las elecciones se expresara de esa forma, ante un asunto tan delicado, no ganó holgadamente, ni siquiera limpiamente, pero haiga sido como haiga sido así fue. No consideró importante la forma como se le otorgó el "triunfo" en las urnas. Mala señal, si, para el que sería el futuro presidente de mi país, haiga sido como haiga sido estaba ahí.

En fin, su toma de protesta como Presidente -si es que a eso se le puede llamar toma de protesta- fue una especie de zafarrancho de una boda en la que las familias no se pueden ver o peor una especie de trifulca de cantina, una vez con la riendas del país en sus manos -y eso es mucho concederle- decide emprender una guerra contra el narcotráfico que ahora se llama lucha contra la delincuencia y al rato quién sabe como ha de llamarse. Y ya encarrerados en los sinsabores de las 40 mil muertes que van en este sexenio, también declaró que los civiles muertos son "daños colaterales" de una justa y legal lucha para terminar con el crimen organizado en México.

Así las cosas, este infortunado personaje, decide juntar su nombre con el de Churchill, Sir Winston Churchill, en una frase que quedará para el recuerdo, haiga sido como haiga sido.

¿Y los medios (des)informativos de comunicación? Bien gracias, ningún medio oficial u oficioso ha osado en cuestionar tan temibles palabras de Calderón, que si hiciéramos una exhaustiva compilación de cada frase daría para un libro y más. Lo bueno es que estamos en el sexenio en el que más libertad de expresión existe -aseguran los que saben de eso- pero no se hizo eco de tal aseveración y muy poco se ha cuestionado de todas las que lleva. Si Calderón sabe que va a alzarse con la victoria qué bueno, por él y por nosotros, los mexicanos de a pie que estamos rehenes en nuestras propias casas por el temor de ser un "daño colateral" más de esta lucha.

Ahora que Sir Calderón Churchill ha proclamado urbi et orbi que se alzará con la victoria, puedo dormir a gusto.

pd. Pretendí incluir los videos donde se escucha a Calderón decir lo que cito, desgraciadamente San You Tube no los abrió, por lo que no quise arriesgarme a adjuntar dicho material, pero en la película Fraude México: 2006 puede verse. http://www.youtube.com/watch?v=ZlaxWvxYRLg


sábado, mayo 07, 2011

El discurso de Calderón

Michel Pecheux desarrolló el concepto de formación para designar el lugar que se atribuye cada uno a sí mismo y al otro, la imagen que se hace de su propio lugar y del lugar del otro, además Todo proceso discursivo supone la existencia de las formaciones imaginarias, que se designan quién es quién durante una conversación. Por qué él me habla así, por qué yo le hablo así.

Resulta interesante revisar el más reciente discurso de Felipe Calderón aseverando que su estrategia para la lucha contra la delincuencia es la correcta y es el único camino para llevar a México a buen puerto. Durante la transmisión de dicho mensaje el tono airado y el manoteo de Calderón fueron la constante y los mismos argumentos ya tantas veces repetidos. El día de hoy llegó un contingente que partió desde el estado de Morelos a la UNAM encabezados por Javier Sicilia, cuyo hijo resultó tristemente ser un "daño colateral" más.

Daños colaterales: dícese del nombre con que Calderón nombra a las víctimas inocentes en esta presunta guerra contra el narcotráfico que ahora nombra como lucha contra la delincuencia.

Pero volvamos a Pecheux, ¿por qué tan airado el discurso de Calderón? ¿por qué nos regaña por no apoyarlo? ¿por qué tenemos que apoyarlo si ya van 40 mil muertos? y de esos muertos no se ha definido cuántos son daños colaterales y cuántos son delincuentes. Hay muchas preguntas sin respuesta y otras más que generan suspicacias. Ya son muchas las voces en distintos sectores de México que han alzado la voz en contra de una estrategia que no está funcionando y el discurso oficial sólo se digna a repetir el mismo discurso, sin variantes una y otra vez. Sí, ya todos sabemos que el narcotráfico no surgió hace un par de años, ya sabemos que es muy difícil -y por lo visto imposible- erradicarlo de la sociedad porque por medio de Estados Unidos se le está equipando y -por obra y gracia de la casualidad- están apareciendo fosas con cientos de personas que tenían la intención de viajar a Estados Unidos en busca de mejorar sus condiciones de vida y fueron masacrados como animales en la nocturnidad. Dice Calderón que "condena y lamenta estos hechos", pues qué bien, pero mal y tarde llegan sus lamentos, qué bueno que ya están en la cárcel los presuntos responsables, que son policías del estado de Tamaulipas, ¿y los de Durango? ¿y los de Sinaloa?

En fin, este gobierno empezó mal, ha tomado desiciones equivocadas y se niega a corregir, lo peor del caso es que nosotros, los mexicanitos de a pie, estamos reducidos a ser rehenes en nuestras propias casas, mientras afuera nos hacen el favor de acabar con la delincuencia, la cual, desgraciadamente es impulsada por un sistema económico que no nos permite aspirar a mejorar, y muy triste es, que el espejismo del narcotráfico ofrece lo que en las escuelas se ha perdido: la oportunidad de obtener ingresos.

sábado, abril 30, 2011

Al pueblo pan y circo, que decían los romanos...

Pues que se  nos casó William, el hijo de Diana, princesa de Gales, la mujer que tuvo un final tan trágico en aquel legendario accidente de tráfico por el acoso de los paparazzis. Por ser William el segundo a la espera de algún día ser rey de Inglaterra y todos los países del Commonwelth, la susodicha boda tuvo carácter de semiestado. Semiestado e invitaron a 1900 personas entre los que se incluían a un selecto grupo de Jefes de Estado, una especie de quién es quién para los ingleses. Más allá de todo el chismerío digno de cotilleo al más puro estilo español, me resulta de singular importancia resaltar la relevancia que los medios de comunicación a nivel internacional, pero sobre todo en Estados Unidos y en México le dieron al susodicho evento.

La boda la presencié a través del canal de espectáculos norteamericano E! Entertainment television, el cual tuvo una serie de programas previos muy interesantes, a pesar de los frívolos que suelen ser en este canal, su programa previo sobre la historia de la familia del novio fue muy completa, con imágenes sobre la boda, coronación, la boda de Carlos y Diana, padres del novio y una remembranza de la familia de la novia, la ahora duquesa Catherine, duquesa de Cambridge, título que les fuera otorgado por la reina Elizabeth II, reina de Ingletarra y a la sazón abuela del novio.

Pero bueno, más allá de la cara de asco que le puso la abuela a los recién casados cuando se despidieron de ella al terminar la ceremonia religiosa, lo espantosas que se veían las primas paternas del novio y un largo etc, lo que más me sorprende es ver cómo la monarquía inglesa trata desesperadamente de arraigarse en una nueva generación que ni la quiere, ni la respeta y que cada vez se cuestiona más su existencia, porque sale caro mantenerlos, casi igual que México y su enquistadísima y desgastada clase política.

A la reina Elizabeth II la quiere la generación que vivió durante la Segunda Guerra Mundial y vieron cómo ella y su familia se mantuvieron en su país a pesar del bombardeo nazi, cuando ella era una princesita, lo cual queda perfectamente bien documentado en la película El discurso del rey, de ahí en fuera lo que hicieran estaba bien hecho. Pero, en estos tiempos, ya quedan pocos de aquellos años y las nuevas generaciones que difícilmente llegan a fin de quincena, que tienen pocas probabilidades de crecimiento u opciones para salir de viaje los ven como un montón de vagos que viven del erario público por ser hijos de quien son, con privilegios que vienen, en el caso de ellos, desde hace siglos, que a estas alturas poco o nada tienen que ver con la realidad de su país en la actualidad. William la tiene difícil en un mundo globalizado, pero no ausente del velo mágico con que pretenden vender a la monarquía.

Haciendo un recuento hay que recordar el origen de las monarquías que aún quedan vigentes, al menos las de Europa, después de que el Imperio romano fuera perdiendo fuerza, con un ejército debilitado por tantas guerras, las fronteras romanas -que incluían la mayor parte de Europa- comenzaron a ser invadidas por los bárbaros, esto es, gente que no pertenecía a la romanidad, que saqueaban las ciudades, fueron surgiendo los feudos, que fueron construyendo murallas a sus alrededores para controlar mejor las invasiones de los bárbaros, por lo que emergió un nuevo grupo de "protectores" que vendían seguridad (¿cualquier parecido con los tiempos presentes es mera coincidencia?), con el paso del tiempo se denominaron reyes, sin embargo, lo interesante de toda esta historia es cuando a Carlomagno se le ocurre unir su poder al de la apenas emergente iglesia católica y le "pide" que lo corone "en el nombre de Dios", por supuesto que lo anterior no fue por sus lindos ojos, si no por dinero, con cuota económica de por medio y detalles así. Y desde entonces, esa asociación ha rendido frutos hasta nuestros días.

Y es justo en esta coyuntura político-religiosa, donde ¡oh casualidad! se realizará la beatificación de Juan Pablo II, a la que asistirá Felipe Calderón, quien encabeza el gobierno de México, de sobra es conocido el profundo arraigo que la figura de Juan Pablo II tiene en nuestro país, por lo que, en estos momentos tan delicados que atravesamos la mayoría de los mexicanos, con la inseguridad y en nuestra economía, la visita a El Vaticano para un evento de esta magnitud y con tan importante personaje no puede menos que recordarme los inicios del poder divino que tienen los reyes. No es que piense que a eso va Calderón, pero sí que le urge dar una buena noticia y más si es con un tema relacionado con un personaje tan querido y admirado por algunos sectores de la sociedad mexicana.

En fin, al pueblo dadle pan y circo, que decían los romanos... y por los siglos de los siglos sigue siendo útil para quienes ejercen el poder.

lunes, febrero 07, 2011

Aristegui o ¿existe la libertad de expresión en México?

Tristemente me entero hoy del caso de Carmen Aristegui, a quien no le renovaron su contrato en MVS porque se le "ocurrió" sacar la nota de los diputados petistas que la semana pasada osaron mostrar una manta en la que hacían referencia al presunto alcoholismo de Felipe Calderón. Ante la reacción tan estoicamente torpe de este medio (des)informativo, que según afirman, Aristegui transgredió su código de ética, ¿cuál ética? Ético hubiese sido que defendieran la labor informativa de una periodista que a través de largos años le ha otorgado algo de credibilidad a la que era su casa de trabajo.

No sería extraño, que desde ya comience una cacería de brujas en torno a la figura de Aristegui, haciéndola acreedora de toda clase de pecados, matando al mensajero, como se dice por ahí... lo que me lleva a recordar la película de Will Smith y Gene Hackman: Enemigo público, ampliamente recomendable para entender cómo funciona el sistema gubernamental en casos como este, en los que se trata de debilitar la credibilidad de quien se atreve a desenmascarar los entresijos del alguna figura importante, semejante al caso de Julian Assange y los Wiki leaks.

Y no se vale que griten y se indignen por aquello de la investidura presidencial ¿no eran acaso los panistas los primeros en reclamarle a los gobiernos priístas los usos y abusos del poder presidencial en aquellas gloriosas épocas que ahora los panistas parecen extrañar?

¿Qué hay de malo en sacar una nota de algo que ocurrió en el H. Congreso de la Unión, la otrora casa del pueblo mexicano? Hasta donde me llega el entendimiento debería de ser trabajo diario que se proclame todo lo que ahí acontezca, por el bien informativo de todos los mexicanos, sin embargo, dicha resolución del medio (des)informativo, comprueba que vivimos en un estado de simulación constante. Los panistas que tanto se vanaglorian de la libertad de expresión que se ha alcanzado en estos 10 años de presidencia azul, que trinaron de coraje por la proclamación de algo que se rumoraba tras bambalinas... que ahora, con el despido de una periodista reconocida por su veracidad, sólo viene a confirmarlo.
 

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