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lunes, marzo 28, 2011

Entre el misticismo y la religiosidad: Olga Orozco, Héctor Viel Temperley y Marosa di Giorgio (Parte I)

¡Oh cristalina fuente
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados![1]

En los recovecos de su imaginación el ser humano ha dado explicaciones mágicas a los sucesos que no puede entender fácilmente, de ahí el surgimiento de mitos y leyendas, los cuales en casos muy específicos y bajo ciertas circunstancias han desembocado en religiones milenarias. Sería muy extenso discurrir al respecto, lo que interesa indagar en este espacio es ese momento en el cual el poeta, durante su creación artística, puede llegar a tales manifestaciones que pudieran considerarse místicas o religiosas.

En una Enciclopedia consultamos la definición de misticismo el cual es definido como:
el estado del que se entrega a la vida contemplativa, a su vez es una doctrina que proclama la comunicación inmediata entre el hombre y la divinidad por medio de la visión intuitiva o el éxtasis, para llegar al cual hay que desprenderse de lo sensible y de lo racional. El misticismo aparece en todas las religiones a través de la historia: el taoísmo en China, el yoga, en la India, el sufismo en el Islam, la cábala entre los judíos, etc.; en Occidente inspiró el neoplatonismo de Plotino, y ejerció gran influencia en el cristianismo medieval a través de San Agustín y San Dionisio Aeropagita; grandes figuras de la mística medieval fueron San Bernardo, Hugo de San Víctor y San Francisco de Asís; en los siglos XIV y XV descollaron: Meister Eckhart, Heinrich Seuse, Jan van Ruysbroeck, Johann Tauler, Santa Catalina de Siena y Tomás de Kempis; en el siglo XVI llega al apogeo con los místicos españoles, entre los cuales florecieron dos de las más altas figuras de las letras castellanas: San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.

María Zambrano realiza un análisis de lo expuesto por el filósofo Platón para explicar cómo desde antes de la cultura griega surge la mística, la cual, aunque no es entendida como tal:
Era la idea que en la metempsicosis aparecía desde antiguo y que a Platón le llegara de los Misterios y del orfismo. Platón no hace nada más -¡nada más!- que fundamentarla, que encontrarle un fundamento racional.

Zambrano dice que Platón expresa que “la naturaleza del alma humana, pues, está precisamente en su parentesco con lo que es divino, inmortal y eterno”, ya que “el que contempla se hace semejante al objeto de su contemplación”, por lo tanto, concluye:
Lo que Platón hace, en realidad es teología y mística; teología en cuanto que piensa o intenta pensar con la razón lo divino. Mística, en cuanto que nos ofrece el camino para convertirnos en ello.

Por su parte, Octavio Paz en El arco y la lira presenta una comparación entre el mundo poético y el religioso, los cuales nacen de “la sensación de estar ante lo sobrenatural es el punto de partida de toda experiencia religiosa”. Además indica que “los místicos y poetas se asombran ante algo que pone en tela de juicio su realidad, la identidad de su ser mismo”.

Lo citado anteriormente lo consideramos fundamental para la exploración de los poemas “En la brisa un momento” de Olga Orozco, “Hospital británico” de Héctor Viel Temperley y “Poemas” de Marosa di Giorgio, en los cuales conviven una serie de elementos que nos llevan a creer en lo que expresara Paz: “Religión y poesía tienden a realizar de una vez y para siempre esa posibilidad de ser que somos y que constituye nuestra manera propia de ser (…) Poesía y religión son revelación”. Las cuales quedan fundidas al calor de la creación poética en estos autores, nos hacen ver algo más allá, desde lo profundo de las voces que van marcando los ritmos, pausas, silencios, perdemos la brújula en sus éxtasis, los cuales nacieron del dolor en el caso de Olga Orozco y Héctor Viel Temperley y del asombro o reconocimiento de un mundo que habita dentro de la vida cotidiana, como se ve en el texto seleccionado de Marosa di Giorgio.

Mañana se expondrá la parte que corresponde a Olga Orozco y así.


[1] San Juan de la Cruz, citado por María Zambrano en Filosofía y poesía.

domingo, marzo 06, 2011

Octavio Paz: erotismo gramático

El erotismo es la dimensión humana

de la sexualidad, aquello que la

imaginación añade a la naturaleza

Octavio Paz (México, 1914-1998), Premio Cervantes 1981 y Premio Nóbel de Literatura 1990, en su vasta obra comparte en sus múltiples ensayos y poemas sus reflexiones acerca de muy diversos temas. En El mono gramático nos lleva a recorrer el camino de Galta, que él mismo recorriera en alguno de sus viajes a la India, sólo que en esta ocasión, a través de su voz poética se nos presenta como una serie de explosiones visuales que expone a través de un erotismo gramático.

Pareciera que vamos caminando a su lado, él se convierte en nuestro guía, nos comparte su asombro por lo que va contemplando, cómo lo visualiza y nos lleva a disfrutar del exótico paisaje que nos va deslumbrando, sorprendiéndonos a cada paso, perdiéndonos entre esa maleza que ya nos rodea:

"Cuando caminaba por el sendero de Galta, ya lejos de la carretera, una vez pasado el paraje de los banianos y los charcos de agua podrida, traspuesto el Portal en ruinas, al penetrar en la plazuela rodeada de casas desmoronadas, precisamente al comenzar la caminata, tampoco sabía adónde iba ni me preocupaba saberlo."

Este es el inicio de un largo y sinuoso camino que vamos conociendo de la mano de una de las mejores plumas que ha tenido nuestro país; la voz poética de Paz en este libro se atreve a alterar las “reglas” de la poesía al escribir un poema en forma de prosa o al escribir en prosa un texto poético.

Al primer contacto con el texto pareciera un montón de palabras que salieron de la mente del poeta y fueron escritas sin ton ni son, “se sienten” como una explosión de imágenes que van sucediéndose sin orden aparente; pero no es así, en ese aparente desorden se va formando un engranaje perfecto en el que la voz de Paz resuena jugando con las palabras que nos recrean, como tomas fotográficas en un libro de historia universal, sin embargo, en este texto poseen algo más, lo que sólo la poesía puede otorgar y que nos deslumbran porque poseen eso mismo que señalara el propio Octavio Paz en “La llama doble”: La poesía nos hace tocar lo impalpable y escuchar la marea del silencio cubriendo un paisaje devastado por el insomnio.

Ante un paisaje tan inmenso nos ubicamos, son tan impresionantes sus definiciones que casi se pudiera decir que podemos palpar, oler y escuchar esas:

"Manchas: malezas. Rodeado, preso entre líneas, los lazos y trazos de las lianas. El ojo perdido en la profusión de sendas que se cruzan en todos sentidos entre árboles y follajes. Malezas: hilos que se enredan, madejas de enigmas. Enramadas verdi-negras, matorrales ígneos o flavos, macizos trémulos: la vegetación asume una apariencia irreal, casi incorpórea, como si fuese una mera configuración de sombras y luces sobre un muro. Pero es impenetrable."

Los “hilos que se enredan”, “las sombras y luces” que son “impenetrables” forman un conjunto que llama “enramada”, pero al ser descritas con esta sensualidad tan pura, pareciera que las palabras que elige la voz poética en Paz van destejiendo, muy suavemente, como si realizara una traducción de aquello que tiene al ojo encantado. En otro momento en La llama doble señala que: “la poesía traza un puente entre el ver y el creer. Por ese puente la imaginación cobra cuerpo y los cuerpos se vuelven imágenes” . Las imágenes que se van formando, inevitablemente se encuentran cargadas de un erotismo implícito en el lenguaje, el mismo Paz nos dice que “La relación entre erotismo y poesía es tal que puede decirse, sin afectación, que el primero es una poética corporal y que la segunda es una erótica verbal” , así lo expresa el poeta, más adelante continúa diciendo que “la poesía erotiza al lenguaje y al mundo porque ella misma, en su modo de operación, es ya erotismo” . Ese erotismo que se encuentra en su forma más pura en el acto sexual del ser humano, también lo podemos “sentir” al mirar a través de sus ojos la exuberancia del paisaje que deslumbra en esas palabras tan cargadas de sensualidad, poseyendo una suavidad exclusiva de eso que está viendo:

"no es el árbol que digo que veo sino la sensación que siento al sentir que lo veo en el momento en que voy a decir que lo veo, una congregación insubstancial pero real de vibraciones de sonidos y sentidos que al combinarse dibujan una configuración de una presencia verde-bronceada-negra-leñosa-hojosa-sonoro-silenciosa."

Ezra Pound indica que una “imagen” presenta un complejo intelectual y emotivo en un instante temporal, por lo que pensamos que pueden ser toda una serie de emociones vividas en un momento determinado, que a través de una voz poética que logre plasmarlas en un papel logran eternizarse, y al compartirse, emocionan a aquellos que lo lean. Ese pequeño instante se convierte en frases, párrafos e incluso libros como El mono gramático el cual nos va sensibilizando con el manejo de frases, algunas ocasiones cortas, en otras largas que son utilizadas de tal manera que otorgan un cierto ritmo y cadencia a la lectura, que asemeja en ocasiones cadencias de un acto sexual, ese encuentro en que se funden dos cuerpos por instantes que parecen eternos.

Las imágenes se van sucediendo como una vigorosa catarata sin fin, provocan que cada objeto o paisaje observado sea una “cosa única”, cuya presencia va sobresaliendo entre todas las demás; en un texto de Víctor Shklovski (Rusia, 1893-1984) menciona que:

"la imagen no es un predicado constante para sujetos variables. Su finalidad no es la de acercar a nuestra comprensión la significación que ella contiene, sino la de crear una percepción particular del objeto, para crear su visión y no su reconocimiento. El arte erótico nos permite la mejor observación de las funciones de la imagen. El objeto erótico se presenta frecuentemente como una cosa jamás vista."

Ya hemos señalado que nos parece erótico el lenguaje que emplea la voz poética de Paz, sin embargo, en nuestros tiempos al erotismo se le llega a reducir a sólo sexo, al menos, considero que no es sólo sexo. Es algo más, mucho más. El filósofo griego Platón en el diálogo de “Symposio o el banquete” discurre sobre Eros, el dios del que proviene la palabra erotismo: “Eros es un poeta tan entendido que convierte en poeta al que quiere; y esto sucede aun cuando sea uno extraño a las Musas” , Patrick Süskind en su libro Sobre el amor y la muerte resalta el hecho de que en ese mismo diálogo de Platón, uno de los participantes, el médico Eryximacos considera que el dios Eros es “un principio armonizador fundamental, por decirlo así, una constante física que trae orden al mundo”.

Un mundo que cada vez va perdiendo la sensibilidad de verse, de tocarse, de sentirse, pero a pesar de eso, aún quedan algunos huecos en los que todavía se conserva la esperanza, como lo señala María Zambrano: “La poesía es encuentro, don, hallazgo por gracia” , en poetas como Octavio Paz, los cuales realizan hallazgos que logra transmitir en una forma inusual, convirtiéndolos en algo más elevado, como ya lo mencionamos, la poesía erotiza al lenguaje, y una vez erotizado, nos dice algo más de lo que nombra, en el caso de Paz, como lo indica el Dr. José Javier Villarreal :

"La producción poética de Paz brinda al lector y al escucha un registro amplísimo de lo que ha venido a ser la expresión lírica no sólo en Occidente, sino también en Oriente. Su diálogo lo ha llevado a enfrentarse a obras de todos los tiempos"

En El mono gramático, como en otros tantos libros de Octavio Paz, nos comparte sus hallazgos, sus visiones del mundo, su forma de entender y comprender lo que acontece a su alrededor, a la vez que, como el gran poeta que es, experimenta, se atreve a realizar con el lenguaje esfuerzos que nos llevan a recorrer tras él esos caminos repletos de maleza, sin embargo, sus lectores tenemos una ventaja, el poeta es el guía que nos muestra sus descubrimientos, con frases que fueron construidas después de un largo proceso.

Nosotros, sus lectores, disfrutamos sus descubrimientos, paladeando cada una de sus palabras, que en el caso de este libro, se encuentra tan lleno de olores verdes.

jueves, junio 07, 2007

El eros posmoderno

El filósofo griego Platón en el diálogo de “Symposio o el banquete” discurre sobre Eros, el dios del que proviene la palabra erotismo: “Eros es un poeta tan entendido que convierte en poeta al que quiere; y esto sucede aun cuando sea uno extraño a las Musas”, Patrick Süskind en su libro Sobre el amor y la muerte resalta el hecho de que en ese mismo diálogo de Platón, uno de los participantes, el médico Eryximacos considera que el dios Eros es “un principio armonizador fundamental, por decirlo así, una constante física que trae orden al mundo”.

Un mundo que cada vez va perdiendo la sensibilidad de verse, de tocarse, de sentirse, pero a pesar de eso, aún quedan algunos huecos en los que todavía se conserva la esperanza, como lo señala María Zambrano: “La poesía es encuentro, don, hallazgo por gracia”, esa poesía la podemos encontrar todos los días alrededor nuestro, sólo que ya perdimos la capacidad para hacerlo. Cuántos contemplan un amanecer, un atardecer, un anochecer, la luna, el cielo... bueno, hay que aceptar que a veces resulta imposibles verlos por tanta contaminación, pero nos hemos insensibilizando casi sin darnos cuenta, ya formamos parte de lo cotidiano, somos parte del coche, del urbano, ya no nos escuchamos, nuestras conversaciones son vanas, vacías, sin sentido.

Eso precisamente, hemos perdido la capacidad de sentirnos, de recordar que estamos vivos y que ya en sí es un prodigio.
 

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